sábado, febrero 13, 2021

Afeitarse a lo kurko

 Estaría dispuesto a afeitarme a lo kurko, si supiera que ése granito de arena contribuirá a saciar las aguas turbulentas de un simplismo falaz, que oculta en sí mismo un profundo egoísmo. Si no lo ven es porque no lo quieren ver. 

¿Alguien se hace cargo de que pronunciarse con palabras ajenas es apropiarse de ellas, y por lo tanto equipararse en pensamiento a quien las ha elucubrado?

Rostros desencajados preguntándose qué le habrá sucedido, en vez de cuestionarse cómo y por qué lo fueron empujando al abismo.

jueves, diciembre 17, 2020

La objetivización de la persona

 Hace un rato escuché que hablaban sobre la objetivización de la persona, en referencia, según entendí, a que uno busca formar parte de un colectivo y para ser aceptado se convierte a sí mismo en objeto de deseo, pero vamos, que quienes sostienen ésto lo hacen para alimentar su propio colectivo, arriar para su rebaño, desviar agua a su molino o la analogía que prefieras, no me quiero explayar demasiado. Objetivización no está en el diccionario. Es sólo otra construcción más de los "deconstructores" que están canjeando tu vida por espejitos de colores... no te dejes deslumbrar, leé, escuchá, pensá tus propios pensamientos, no te alimentes de lo que ya está rumiado, estudiá, aprendé para poder discernir con libertad verdadera. Y si me vas a odiar por escribir todo esto, odiame sabiendo que no hay vuelta atrás.

martes, octubre 20, 2020

Página de prueba.

 Página de prueba.

lunes, junio 22, 2020

Europa del Este.

Mis manos, tan inquietas
y tu piel pálida y tibia
y la gran tentación de posponerlo todo,
dejándose llevar por el deseo.
Sobre la hierba, un libro abierto,
envuelto en un clima que invita a leerlo.
Europa del Este no está tan lejos.

La sustancia hidrosoluble.

Al fondo hay, a lo lejos,
una casa, algunos autos,
aquí al frente está tu rostro
sonriente, y en tus manos
la sustancia hidrosoluble.

Un vaso de ferné.

Ella me miraba fijo al otro lado del salón.
Sonreía y me hacía sonrojar.
Yo era sapo de otro pozo
y entre toda esa gente 
me decía todo el tiempo
¿qué hago acá?
Dame un vaso de ferné,
dame un vaso de ferné.

Libre y feliz.

Te vi entre la multitud y sentí como una bocanada de aire fresco llenandomi pecho y mi alma. Tu mirada distraída por todo y nada a la vez me hizo pensar en lo poco que valoramos las cosas simples, y que no hace falta mucho para ser feliz. Basta con la libertad. A veces.